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El ahorro como fundamento del desarrollo: algunos datos sobre Uruguay

Según los datos publicados por el Banco Interamericano de Desarrollo, los países de América Latina y el Caribe ahorran en promedio entre 10 y 15 puntos porcentuales menos del PBI que las económicas más dinámicas de Asia (1). Nuestra región mantiene niveles de ahorro menores al 20% del Ingreso Nacional, uno de los más bajos comparado con las distintas regiones globales, donde solamente se encuentra por encima de África Subsahariana.

 

  Ilustración   1  : Gráfico extraído de "Saving for Development" BID - 2016

Ilustración 1: Gráfico extraído de "Saving for Development" BID - 2016

 

El ahorro es una de las piedras angulares para el desarrollo sustentable, ya que se presenta como un recurso genuino para ser canalizado hacia la inversión, utilizando el sistema financiero en su mayor parte, que gana su tajada a través de los spreads por intermediación. Por lo tanto, otra condición que debe tenerse en cuenta es que al ahorro por si solo no alcanza para contribuir a un desarrollo sustentable; debe ser invertido de manera eficiente.

Cuando el sistema financiero es pequeño e ineficiente, cómo el de Uruguay,  se  traduce en costos más elevados para quienes solicitan créditos, y rentabilidades menos atractivas para quienes tienen saldos ociosos para prestar. A su vez, es una señal negativa emitida hacia el exterior, ya que si los propios ciudadanos no ahorran e invierten en su país, los inversores extranjeros lo pensarán dos veces, a pesar de que sus decisiones no se mueven exclusivamente por ese factor. 

Teniendo esta idea de fondo, es interesante analizar algunos comentarios que surgieron de la nota de El Observador realizada sobre la conferencia que brindaron en conjunto la Universidad Católica y la Cátedra SURA de Confianza Económica, (2) donde se resaltó el bajo nivel de ahorro de los uruguayos. Si bien se intentó poner sobre la mesa argumentos provenientes de la nueva corriente económica- denominada conductual- (3) que hace énfasis en decisiones que no respetan la premisa de racionalidad de los individuos,  lo cierto es que para el caso de Uruguay se podrían analizar otros aspectos previos, más sencillos a priori, antes que enfocarse en los psicológicos. Principalmente porque en Uruguay no existe una gama de instrumentos financieros sobre los cuáles invertir (y menos que sean de conocimiento público), habiendo un grado importante de desinformación pública así como falta de educación financiera. Por otra parte, no se ven grandes esfuerzos del sector financiero de salir de la zona de confort.

Es por eso que a modo de argumentar, en parte, lo arriba mencionado, buscamos un dato que fuera prueba de la ineficiencia financiera provocada por decisiones que toman varios agentes de la economía con capacidad de ahorro, eligiendo para ello como variable los depósitos en moneda extranjera (ME) del sector no financiero dentro del sistema bancario. 

 

  Ilustración   2  : Elaboración propia en base a datros del BCU

Ilustración 2: Elaboración propia en base a datros del BCU

 

Se observa cómo los depósitos en ME han crecido exponencialmente a lo largo de los últimos 14 años, y cómo se ha invertido el peso de los depósitos a plazo dentro de los depósitos en ME total. Mientras que antes de la crisis los depósitos a plazo explicaban casi el 75% de los depósitos en ME, actualmente representan solo el 11%. Los depósitos a la vista en ME, en cambio, representaban solamente el 25% en aquel entonces, mientras que actualmente ocupan el 89% de los depósitos totales en ME. 

Y si tenemos duda de que Uruguay es una economía dolarizada, basta pesar los depósitos en ME sobre el total de depósitos (“total a plazo” más “total a la vista”). Aunque hay una mejoría considerable desde el 2002, todavía representan más del 85% de los depósitos. 

Con esto queremos abordar, simplemente mirando una variable entendible y común, cómo ciertas decisiones distan de ser racionales, pero entendiendo que el factor principal no es psicológico, sino educacional. La pérdida de confianza en las instituciones es un argumento válido, pero nuestra coyuntura actual dista mucho de ser la del 2002. Esto presenta la oportunidad de analizar los mecanismos de estímulo del sistema financiero hacia los ahorristas para mejorar las condiciones de intermediación. 

Continuando la línea de razonamiento, el Banco Central de Uruguay exige determinados encajes sobre los depósitos para preservar la estabilidad del sistema y poder cumplir con la demanda sin problemas. El hecho puntual es que los encajes son considerablemente mayores cuando los depósitos son en ME respecto a pesos uruguayos, y a la vista respecto a plazo. Actualmente, la tasa de encaje para los depósitos a la vista en ME asciende a 28%, (4) frente a 20% para los depósitos a plazo a más de 180 días. Y lo que es más importante aún, es que para los depósitos a plazo en pesos uruguayos a más de un año, se exige un encaje de solo 5%. 

Quiere decir que actualmente, el 28% de los depósitos a la vista en ME deben ser mantenidos en efectivo para cumplimiento de la ley, sin posibilidades de canalizarse nuevamente al mercado a través de préstamos. 

Esto fomenta la ineficiencia financiera, elevando costos que pueden repercutir considerablemente sobre las MicroPyMEs, necesitadas de acceso a crédito barato, a pesar de los esfuerzos recientes por parte del gobierno de fomentar los microcréditos a dicho sector. 

Y para finalizar, haciendo foco sobre el ahorrista, se percibe cierta falta de educación financiera que evita optimizar los mecanismos de ahorro. Tener el dinero en cajas de ahorro o cuentas corrientes- a pesar de que técnicamente la primera debería ser menos líquida que la segunda opción- no genera ningún tipo de beneficio para el ahorrista. Nulo. Es más, es probable que con un dólar planchado, producto del esfuerzo del BCU para evitar que caiga más ante el aparente retraso cambiario, lo ahorristas pierdan capital con el transcurso del tiempo. Agreguémosle a esto que más del 50% de las personas con poder de ahorro no lo hacen dentro del sistema financiero. Si bien son datos que estamos analizando, y no necesariamente es gente que guarda el dinero “bajo el colchón”, una proporción importante seguro lo hace. 

Sería bueno para el futuro generar nuevas oportunidades de inversión, sea a través del sistema financiero o de la economía real, donde tanto la oferta como la demanda puedan mejorar su posición reduciendo costos de intermediación y obteniendo mejores rentabilidades.   

Consideraciones finales: en este análisis no se desagregaron las cuentas de sueldo en dólares, pero en los datos más desmenuzados, no afectan las conclusiones alcanzadas aquí o el punto en cuestión. 

 


(1) “Saving for development” - Inter-American Development Bank 2016
(2). Link:  El Observador
(3). La economía conductual es estudiada desde hace tiempo a nivel académico, pero es reciente a nivel público
(4). Libro XIV BCU – Régimen de Encajes